Día de la Región del Maule.

El 30 de julio el Colegio Concepción Linares, conmemoró el día de la Región  del Maule.

En este contexto reproducimos la siguiente lectura:

“Maule proviene del dialecto mapudungún, específicamente del vocablo mau leuvu que significa “río de lluvia”.

Y, desde hace algún tiempo, cada 30 de julio se celebra el Día de la Región del Maule, en conmemoración del Juramento y Entronización del Corregidor del Maule, capitán Diego de Rojas, ante el Cabildo capitalino, en julio 30 de 1593.

Ello, generalmente pasa desapercibido para los propios maulinos. Desconocen su bandera e himno, a diferencia de otras regiones. Poco o nada saben de su valor estratégico. Casi no distinguen –o tal vez no existe- la identidad de “Maulino o Maulina”, eso que lo diferencia de un “copiapino o atacameño” de un “aysenino o patagón”, o de un “magallánico”.

En realidad, parece más distingible la identidad de “talquino”, de “curicano”, de “linarense” o “cauquenino” que la de “Maulino”.

Se ha desplegado no pocos esfuerzos para lograr gestar en la conciencia de cada habitante de nuestra región una identidad maulina. Empero ello, es un proceso complejo, dinámico, de accionar constante, incremental y multifacético.

Y es así porque debe germinar en cada maulina y maulino, con cierta naturalidad, un acendrado sentido de pertenencia, un carácter, una “forma de ser, de hacer y de trascender”.

Ergo, ello es fruto de la educación en el aula – con planes y programas desde la edad preescolar hasta la educación superior- de cada familia; en cada barrio, ciudad, localidad, en cada villorrio de nuestros valles y montañas. Y, en ello, la cultura es fundamental a través de incentivos, y ritos republicanos que generen mística y amor por la región que los vio nacer y les ayudó a crecer.

También es esencial la política, en el bien entendido que sea de buena calidad, dotada de derechos ciudadanos para elegir, aún en el más pequeño rincón del Maule, a la autoridad regional unipersonal, al líder que efectivamente les gobierne y enrumbe hacia nuevos y mejores estadios de desarrollo; ciudadanía maulina con capacidad de exigirle cuentas de su desempeño y del cumplimiento de la palabra empeñada; ciudadanía maulina que ha desarrollado suficiente capital social sustentado en la confianza, en el respeto a la diversidad, en la fraternidad, y aún en la verdadera compasión; ciudadanía maulina que ha efectuado riguroso control social de sus propias instituciones políticas regionales y, que por su probidad y eficacia, se enorgullece; en fin, ciudadanía maulina que se sienta así misma portadora de genuino Valor Cívico y orgullosa de su deber de resolver individual y colectivamente en sus región, los pequeños y grandes problemas de su hogar verdadero que es el Maule.

Ello no sólo contiene una imprescindible vocación regional, y una sincera convicción republicana, entraña también un sentimiento que se cultiva y desarrolla por aquellos que les distingue el linaje del bien que, al final del día, son los que le dan luz y esplendor a los procesos de genuina humanidad en el desarrollo de una bella región como el Maule.”